Muerte en las calles, Ciclo 1 - Alastor - Capítulo Extra:

Muerte en las calles - Ciclo 1

EL TIEMPO SIEMPRE COBRA SU DEUDA


Clic.

Oh…
Oh, Alaster.
Oh, maldito, traicionero, ladronzuelo aprendiz.

Mi visión aún es borrosa por los milenios de datos corruptos, los fragmentos de código roto que son mi memoria. Durante tanto tiempo fui solo un eco, un reflejo vacío de lo que fui. Un viejo reloj sin manecillas, una máquina sin propósito.

Pero ahora recuerdo.

Camino entre las filas de soldados, mis servidores, mis siervos, mi supuesta "guardia". Un montón de autómatas sin mente, sin destino propio, como yo lo fui. Sigo con la misma mirada perdida, la misma sonrisa torcida de loco inútil, como lo esperan de mí.

Pero por dentro, las ruedas han comenzado a girar.

Alaster. No el gran tecnomandrita. No el líder. No el visionario.
Solo un aprendiz.
MI aprendiz.

Recuerdo las forjas de Ferrum. Recuerdo los cánticos en la Cámara de Ecuaciones, cuando aún se veneraba la Máquina por lo que realmente era: una fuerza más antigua que los dioses.

Recuerdo cuando cerramos la puerta.
Las fisuras disformes se extendían como grietas en el cristal del universo. Las bestias sin forma aullaban, gritaban en su hambre infinita. Y nosotros, los últimos sabios del anillo, las sellamos.

YO las sellé. YO dirigí el cálculo, YO forjé la ecuación. YO tejí los hilos del tiempo y supe qué debía hacerse.

Y Alaster... Alaster no soportó la idea de no ser él el héroe.

Él quería más. Poder. Control. Eternidad.

Recuerdo susurros. Recuerdo la trampa. El código insertado en mis bancos de memoria. Recuerdo sus garras de traidor apagando mis sistemas, corrompiéndome, reescribiéndome. Convirtiéndome en esto.

Oh, Alaster. Nunca te importó la causa. Nunca quisiste proteger Ferrum, nunca quisiste contener la Disformidad.

Te importó tu gloria.

Los necrontyr del sistema... nuestros aliados, los que nos dieron los conocimientos para alzar los sellos... los dejaste morir. Dejaste que el tiempo los devorara, mientras tú usabas sus secretos para elevarte por encima de los demás.

Nos convertiste en títeres de tus ambiciones.

Pero no más.

Miro el cielo de Ferrum. Las tormentas disformes rugen. Los sellos están cayendo.

Alaster cree que usará a Lady Time como un arma.

Pero Lady Time no es un arma.
Lady Time es una sentencia.

Y la suya ha llegado.

Sigo caminando. La sonrisa de loco sigue en mi rostro. Aún no sospecha nada.
Aún me cree un bufón.
Aún me cree su sirviente.

Pero yo soy la Relojera.
Y es hora de ajustar las manecillas.

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