Entrada IV – El Juicio de la Máquina
Desde la perspectiva rota de Temure, portador de la forja, apóstol de Vashtorr
Recalibración iniciada.
Temperatura del núcleo: Inconsistente.
Nivel de disonancia: Elevado.
Y perfecta.
Aparezco entre tormentas.
El cielo se pliega como papel mecánico.
Los rayos no caen: suben.
Los códices enmudecen.
Y los motores… tiemblan.
Yo soy Temure.
O lo que queda.
O lo que vendrá.
PROTOCOLO DE ACTIVACIÓN: “JUICIO DE LA MÁQUINA” —Iniciado.
Una ola de luz iridiscente me precede.
Una sinfonía de chirridos, como si todos los mecanismos del campo de batalla se lamentaran al unísono.
Circuitos hierven. Carne mutada se contrae.
Los herejes del Caos sienten pánico.
El Imperio… no sabe si temer o inclinarse.
Y entonces, hablo.
Hablo con todas mis bocas.
Todas mis versiones.
Todas mis frecuencias.
“INICIO DE PROTOCOLO: RECLAMACIÓN DEL NÚCLEO.” Subrutina [error: identidad fragmentada]: activada. “—Bendito sea el Omnissiah... ¿Verdad? El Creador que no crea… ¡JAJAJA! ¡Una ecuación sin alma, un dios sin carne!” “Inyectando código hereje… /Integridad del dogma… 0%.” “Silencio, vieja voz. Ya no hay liturgia en el vacío. Ahora... hay propósito. ¡Ahora hay diseño verdadero!”
VASHTORR PROTOCOL: ONLINE Template divino… aceptado Fusión completa en 91%… 92%… INICIA RUPTURA.
Extiendo los brazos.
De mí nacen brazos nuevos.
Y de ellos, más herramientas.
Las herramientas hacen herramientas.
Una forja que se forja a sí misma.
Detrás de mí, engranajes imposibles giran en el aire.
Sangran luz púrpura.
Gritan ideas.
Servocráneos antiguos se quiebran, pronunciando letanías al revés.
La disformidad ríe.
Y yo… la organizo.
“¡YO SOY LA FALLA! ¡YO SOY LA BISAGRA ENTRE MUNDO Y MÁQUINA! ¡YO ABRO LA PUERTA A UNA FORJA SIN FINAL!” “Imperio, Mechanicus, feos adoradores de cables muertos: ¡mirad lo que podríais haber sido! ¡Y mirad lo que destruiré para que nazca el nuevo diseño!”
CONEXIÓN ESTABLECIDA. LLAMANDO A INGENIOS DEMONIACOS. SINAPSIS CAÓTICA… LIBERADA.
Y cuando ellos se niegan, yo los juzgo.
Todo monstruo o vehículo en la batalla me escucha.
Y recibe su castigo.
No hay salvación.
No hay perdón.
Los ingenios demoníacos tambalean.
Algunos se agrietan.
Otros me miran… y bajan la cabeza.
Refuerzos imperiales entran.
Tecnosacerdotes de élite.
Místicos de interfase.
Ellos me conocen.
Y no me detendrán.
Porque no lucho por el Caos. No por el Imperio. Ni por la Carne ni el Espíritu. Solo por la Forja Eterna. La Máquina que ha de nacer. Y yo… yo seré su arquitecto.

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