Entrada FINAL - Las Cenizas de Ferrum.

Muerte en las calles - Ciclo 1

Entrada FINAL - Las Cenizas de Ferrum.


“Todo Según el Plan”

Desde la mirada febril de Dominicus el Pío, regente herido de Ferrum

El dolor vuelve.
Como un viejo amigo.
Una punzada que no avisa,
una herida que nunca debió sanar.

Mi pecho arde. La corrupción de Pandemius, esa ponzoña traída de hace años en la ruina de Cifrus Prime, despierta en mí como un eco fiel.
Mi guardia cae. Uno a uno.
Sus cuerpos se retuercen bajo la danza pútrida de la plaga, y yo… yo observo.

Valentín.
¡Oh, pequeño cruzado sin causa!

Lo vi en el filo del mundo, su silueta ardía como una chispa maldita.
Se abalanzó sobre Crowley, ambos envueltos en una sinfonía de furia.
Y cayeron juntos, devorados por la grieta.
Ni plegaria ni fuego bastaron para detener ese estruendo.
El suelo tembló. El aire sangró.

Y entonces…
El Ezkurridor brilló.
Un titán de brutalidad sagrada, un orkoide hecho idea y energía pura.
Rugió sin boca.
Y con un solo manotazo, barrió a Lady Time del plano real.
La C’tan implosionó con un susurro.
Un zumbido final, como un reloj roto que se detiene al fin.

Cese. Silencio. Ruptura.

Pero no hay gloria sin traición.

Galatea...
mi querida rival.
Su luz se apagó.

Cayó bajo los cuchillos de la Guardia corrupta de Barakiel.
Sí, el mismo que llamaron mártir. El mismo que camina ahora entre los muros del submundo como profeta de un dios sin nombre.

Antes de que mi consciencia se disolviera, lo vi.
Una sombra con alas rojas.
Un Devorador de Almas.
Su hacha quebró al Ezkurridor como a un títere sin hilos.

La última luz murió.
Y yo también.
Por unos segundos.

Despierto entre tubos.
El trono de asistencia médica me sostiene.
Como un ataúd vertical.

Un Medicae me entrega la verdad:
no puedo volver al frente.
Nurgle ha reclamado lo suficiente.

Y entonces lo veo.
Mi Guardia Pía ejecuta al Medicae sin una palabra.
Su cuerpo cae con la dignidad de la utilidad cumplida.

"Traición…" murmuro.
Con los ojos clavados en el sello del Trono.

Pido informes.
Los datos llegan como bendiciones:

  • Los Ángeles Sangrientos han sellado los restos de Galatea.
  • Se han aislado de la cúpula.
  • Nadie ha vuelto a ver a Valentín. Se le da por muerto.
  • Barakiel se atrinchera en la bajoColmena, su culto se expande.
  • Los Portadores de la Palabra lo protegen.
  • La colmena ha cerrado los accesos inferiores.

Los altos mandos…
los cobardes…
creen que esto evitará la guerra.

No entienden.
La guerra ya ha empezado.
Yo la sembré.

Y entonces, ríe mi pecho.
Mi herida duele como nunca…
y eso me confirma que aún tengo un propósito.

“¡Que se expongan los Ángeles Sangrientos como traidores del Trono!”
“¡Que se les ponga en búsqueda y captura como asesinos de la Santa!”
“¡Que se escriba la historia como yo la dicte!”
“¡Que sus nombres ardan!”

Mis demagogos corren a obedecer.
Mi verdad empieza a expandirse.

Y entonces…

Un sello nuevo aparece en la consola.
Negro. Dientes de plata. Cruz afilada.

Templarios Negros.

El juramento hecho al regente de Ferrum será cumplido.
Las primeras delegaciones ya están en camino.

Yo sé lo que esto significa.
No puedo perder el control ahora.
No frente a ellos.

Mis manos tiemblan.
No por miedo.
Por emoción.

"Habrá que ejecutar el plan…
con sumo cuidado."

Se dice a si mismo, mientras observa la holocubierta de su palacio... las cenizas mecidas por el viento... Las Cenizas de Ferrum.

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