Guerra Trifronte: Sangre, Plaga y Colmillos
Reporte del Explorador de los Ángeles Sangrientos
La batalla se esbozaba desoladora como ninguna anterior. Una triple afrenta entre unas de las razas más salvajes del universo que no pararían por nada ni nadie con tal de lograr su objetivo: la victoria. Y así se postularon las tres desde el principio, con unas formaciones iniciales de ofensiva total hacia todos los bandos. Sin embargo, detrás de los movimientos del destacamento tiránido parecía que se atisbaban intenciones ocultas. Pero no lo pude confirmar hasta que comenzaron las hostilidades.
Lo que parecía una avanzadilla de vanguardia táctica se convirtió en una fortificación de las posiciones que ocupaba el enjambre. Aprovechando su hasta el momento desconocida potencia de fuego, en los primeros instantes de la afrenta, las criaturas optaron por atrincherarse en sus posiciones iniciales y ver cómo las tropas enemigas se debilitaban sin apenas causar estragos en sus filas. Todas ellas delimitaban un círculo apreciable desde mi posición alrededor de la criatura que hoy conocemos como "El Terror de Gehenna", que esperaba pacientemente la oportunidad para lanzar la ofensiva final.
Una vez apareció una mínima oportunidad, este monstruo fue capaz de coordinar sus tropas para, de la forma más eficiente posible, minimizar el impacto de las ofensivas rivales. Lanzando manadas de hormagantes quirúrgicamente hacia el flanco de ofensiva de la Guardia de la Muerte, consiguió neutralizar su lento avance. A través de la artillería viviente del tirannofex, apoyado por un tirano de enjambre, lograron detener a las amenazas en forma de caminantes orkos que se acercaban como punta de lanza del ataque.
Pero el punto álgido de la estrategia del enjambre fue después, en los momentos decisivos de la contienda. Cuando la criatura que lideraba el enjambre consideró oportuno, viendo el estado de fuerza de los rivales, el bando tiránido consiguió proyectar un ataque definitivo hacia el centro táctico del conflicto. En un instante, todas las criaturas restantes, desde los pequeños hormagantes hasta el tirano de enjambre o los carnifex, se lanzaron al unísono sobre los puntos clave, destrozando todo lo que había a su paso. Pasó todo tan rápido que, cuando terminó, podías tener dudas de si en realidad había sucedido. Aún quedando tropas enemigas, los tiránidos, desde esa posición ventajosa que habían conseguido después de trazar un torbellino de muerte y destrucción, se harían con el control de la batalla.
Es importante que estudiemos y analicemos lo acontecido en esta batalla y lo contrastemos con todas las evidencias anteriores. Necesitamos un plan. Necesitamos un arma. La amenaza es inminente.

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