Ik-ik El "Comisario" de la Chusma.

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Ik-Ik, el "Comisario de la Chusma"

Ik-Ik, el "Comisario de la Chusma"

En las oscuras y contaminadas cavernas de LX-221, el mundo penal del subsector Cifrus, nació Ik-Ik, una criatura que el propio Imperio consideraría un error del universo.

Su madre, una convicta condenada por herejía menor, murió al darlo a luz en las fétidas minas radiactivas del planeta. Ik-Ik mostró desde joven rasgos evidentes de mutación: una complexión raquítica, dientes afilados, ojos brillantes y una cola parecida a la de una rata.

Aunque esto debió condenarlo inmediatamente, el sistema judicial de LX-221 es tan desorganizado que nadie se tomó la molestia de ejecutarlo.

El "Comisario"

Ik-Ik creció en el caos del planeta, sobreviviendo gracias a una mezcla de astucia, suerte sobrenatural y una habilidad casi preternatural para evitar el peligro.

En innumerables despliegues de los Irregulares—los pelotones penales utilizados como carne de cañón en las campañas del Imperio—Ik-Ik demostró un don increíble: siempre era el único que regresaba.

En algún momento, Ik-Ik encontró el cadáver de un Comisario Imperial caído. Sin vacilar, despojó al muerto de su gorra, sus laureles, su armadura (que no le queda del todo bien) y su pistola bólter.

En un acto de descaro que debería haberlo llevado al paredón, se proclamó a sí mismo "Comisario de la Chusma". A pesar de sus evidentes deformidades y la burla inicial de los Irregulares, los supervivientes comenzaron a verlo como una figura casi mítica.

Después de todo, Ik-Ik siempre volvía con vida, y bajo su liderazgo—si es que a sus chillidos y órdenes confusas se les puede llamar liderazgo—, las bajas eran, sorprendentemente, menores.

Leyenda entre los Irregulares

Ik-Ik ha llegado a ser una figura de culto entre los Irregulares, quienes lo veneran como un talismán de buena suerte. Los hombres lo siguen con fervor no porque confíen en su capacidad estratégica (que es, en el mejor de los casos, ridícula), sino porque creen que su mera presencia los hace más propensos a sobrevivir.

Nadie sabe cómo, pero Ik-Ik siempre parece tener acceso a un suministro constante de comida, armas e incluso municiones—algunos dicen que saquea los cadáveres de sus compañeros caídos antes de que terminen de morir.

Protegido del destino (o del caos)

Muchos oficiales superiores del Imperio han intentado ejecutar a Ik-Ik por su mutación, su osadía al proclamarse Comisario y por ofender la jerarquía militar con su mera existencia.

Sin embargo, Ik-Ik siempre encuentra la forma de evitar la ejecución: el inquisidor que iba a investigarlo murió misteriosamente en un accidente antes de su llegada, el Capitán que intentó ajusticiarlo fue devorado por un Lictor tiránido en una emboscada, y el pelotón de fusilamiento asignado a él se negó a disparar, clamando que hacerlo sería "matar a nuestra única esperanza."

El mito crece

En el campo de batalla, Ik-Ik es un espectáculo grotesco: una figura encorvada, ataviada con una armadura desproporcionada que chilla al moverse, un bólter demasiado grande para sus manos con garras, y una cola que ondea mientras corre entre explosiones y cadáveres.

Sus órdenes no tienen sentido, su estrategia es inexistente, y su valor es casi nulo... pero, de alguna manera, Ik-Ik siempre logra obtener algún tipo de victoria, aunque sea accidentalmente.

Ik-Ik no es un héroe. No es un estratega. No es un líder. Pero, para los Irregulares, es una leyenda viva. Y mientras Ik-Ik sobreviva, también lo harán ellos... o al menos, algunos de ellos.

Frases típicas de Ik-Ik:

  • "¡Adelante, chusma! ¡Yo los vigilo desde aquí!"
  • "¡Ik-Ik no morir! ¡Ustedes tampoco, si correr rápido!"
  • "¡Vengan, hombrecillos! ¡Por el Imperio y por el botín!"
  • "¡Chis-chis! ¡Tomen sus bólters y disparen al grande!"

En la campaña de la Cruzada de Cifrus

Ik-Ik y sus Irregulares han sido enviados como carne de cañón a la Colmena Ferrum. En medio del caos de tiránidos, orkos y las maquinaciones de Alastor y el retorcido, Ik-Ik ha logrado sobrevivir (como siempre) mientras sus Irregulares lo siguen con una fe casi religiosa.

Algunos rumores insinúan que Ik-Ik podría estar vinculado a la Entidad y que su suerte sobrenatural no es más que el capricho de un poder oscuro que se divierte con el caos... pero, por ahora, nadie se atreve a investigarlo demasiado de cerca.

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