Bienvenido a la Cruzada Oldicus
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Huesos y metal
El caos, mi dulce caos, me arrastra una vez más. Mi cuerpo se mueve sin control, mis manos recorren las viejas páginas, rasgadas y manchadas por las manos del tiempo. A cada paso, el mundo se distorsiona y se reinventa, se deshace y se reconstruye. El pasado y el futuro se mezclan, y yo soy una mera sombra atrapada en su danza grotesca. Pero no importa. Nunca importó. Nada importa, y sin embargo, sigo aquí, haciendo lo que siempre hago: construyendo, destruyendo, retorciendo la realidad en mi propia imagen.
La oscuridad de la sala me rodea, se me mete en los huesos, y el susurro de los ecos del abismo me invita a continuar. Mi mente, fragmentada en mil pedazos, no entiende lo que sucede. Es como un sueño dentro de otro sueño. Los recuerdos no son más que fragmentos irreconocibles, como cartas perdidas en un mar de desvaríos. Mis ojos, si es que aún puedo llamarlos ojos, no logran enfocar la figura ante mí.
Una presencia… una figura oscura que se alza ante mí. Algo que me observa, me estudia, pero yo… yo sigo mi tarea. Ignoro su presencia, como si fuera una mosca zumbando en la lejanía. Los susurros en mi mente son como murmullos lejanos, distorsionados por las fisuras de mi conciencia.
¿Qué es esto? ¿Quién es esta presencia que se aproxima? Mis manos tiemblan y la cuerda que une mi mente a la realidad parece romperse un poco más con cada intento de comprender lo que ocurre. Pero no importa. No tengo tiempo para estas cosas. El futuro… el pasado… nada tiene sentido. Todo es lo mismo. Nada es lo que parece. ¿Por qué debería preocuparme?
Y entonces, la voz resuena en mi mente, clara como un trueno. Es una voz profunda, de otro mundo, de algo más allá de todo lo que puedo comprender. La oscuridad parece volverse más densa, más opresiva.
"Retorcido..." La voz es un eco que atraviesa mi mente rota. "Deja de ignorarme, débil ser. Yo soy quien da forma a tu existencia en este momento. Tienes poco tiempo, y aún menos paciencia."
Mis ojos, si se pueden llamar ojos, parpadean ante las palabras. ¿Quién habla? ¿Qué me dice? Pero mi mente sigue fragmentada. No quiero oír. No quiero ver. La realidad se derrumba a mi alrededor, y yo, simplemente, continúo mi tarea. Mi cuerpo no me responde. Mis pensamientos se disuelven en la neblina. La sombra ante mí se acerca, y aún así, sigo allí, luchando por mantener mi agarre a la verdad.
De repente, una fuerza invisible me envuelve, como una mano fría y pesada. Mi mente, mi fragmentada mente, comienza a reconstruirse, a restablecerse. Las piezas encajan, y el caos se somete. La entidad no tiene paciencia, y me restaura, me retira de la locura, me devuelve a una forma, a un propósito. Pero algo en mí no se siente bien. ¿Qué está sucediendo?
"Este es el estado en el que te ha dejado Alastor, ¿verdad?" La voz resuena con un desdén palpable. "No perderé tiempo contigo. La historia continúa, y tú eres solo una pieza en el tablero."
Mis ojos ahora ven claramente. Algo se mueve en mi interior, algo que antes no estaba allí. Un conocimiento oscuro, una conciencia nueva. La entidad no se toma tiempo para explicarme sus motivos. No me importa. Solo sé que algo grande está por suceder. Algo que cambiará todo. Mi tarea sigue, pero ahora… mi tarea tiene un nuevo significado.
La entidad se inclina hacia mí, y con un tono que no deja lugar a dudas, me habla una última vez.
"Pronto, una emboscada. Una trampa Orka que fracasará. El objetivo es que Alastor fracase en su empeño por conseguir el Oscurum. Si cumples tu papel, si sigues el camino que te he marcado, todo cambiará para ti, pero si no... serás un peón más en mi juego."
La oscuridad comienza a envolverme una vez más. La figura se aleja, pero no antes de dejarme una última advertencia.
La entidad me ha restaurado, pero sé que esto es solo el comienzo. Algo dentro de mí se ha despertado. Algo que pronto dejará de ser lo que fue. Algo que comenzará a moverse. Y mientras tanto, seguiré siendo un peón, un instrumento más en los oscuros juegos de la entidad. Pero no por mucho tiempo…
El futuro está en juego, y yo estoy listo para ser parte de él.
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