Waaagh- El inicio del viaje.

Muerte en las calles - Ciclo 1

WAAAGH - El inicio del viaje.


El Orko ke Ve se encontraba en su tienda, caminando de un lado a otro, con rostro pensativo, pero con la mirada iluminada. No había nadie más con él, sin embargo, él sabía que Gorko y Morko le podían escuchar.

“Vencido, pero no derrotado.

La nueva era verde ha comenzado, y todo parece indicar que el estilo utilizado puede no ser el correcto dadas las circunstancias. Para un ojo ajeno quizás. Pero la época del cambio no ha hecho más que comenzar, y los resultados que se verán en el futuro, yo ya los he visto. Pues yo soy el Orko ke Ve.”

Con el puño cerrado, mientras pronunciaba las últimas palabras, se dio un fuerte golpe en el pecho, que hizo temblar los bártulos que tenía encima de una mesa que se encontraba a su lado. Se quedó quieto, en el centro de su habitáculo, e inclinó la cabeza hacia arriba. Con los ojos cerrados, pero observando a Gorko.

“De un tiempo a esta parte, incluso estando yo al mando de loz chikoz, la Victoria ha sido una mera idea. Una doncella caprichosa, que siempre hemos perseguido, pero cuantos más pasos dábamos en su dirección, más se alejaba.

Hoy, en un campo de batalla azotado por fuertes vientos, en el que bichoz del kaoz y chikoz se han enfrentado, la doncella no se ha alejado. Tampoco la hemos alcanzado, pero sólo nos ha faltado la uña de un gretchin para hacernos con ella.”

Tras un suspiro que reflejaba una mezcla de frustración y esperanza, volvió a bajar la cabeza, hasta mirar directamente hacia el suelo sobre el que se posaban sus pies. Sus manos, posadas en el cuero de su pechera, se separaron de su cuerpo y lo rodearon hasta quedar detrás, en su zona lumbar, entrelazadas. Como un niño imitando un discurso de un militar, volvió a caminar por la tienda, levantando cada una de sus piernas de forma excesivamente teatral, sin doblar las rodillas.

“No queda claro qué ha sido lo que ha cambiado para que estos eventos se hayan desarrollado de esta forma. Puede ser la avanzada estrategia que Orkenheimer, en su infinita sabiduría, confeccionó para defender su posición. Puede ser que los nuevos pieles verdes son más poderosos de lo que han sido antaño. Puede ser que yo soy la luz que los ilumina e inspira, sentado al lado de Gorko y Morko en el Trono Verde.

O puede ser que la extraña alianza que parece haberse formado entre Orkenheimer y loz humanoz kabeza-fregona, ha generado sentimientos favorables para los orkos que, con mayor precisión de disparo y mejor posicionamiento estratégico, son ahora una amenaza para cualquier ejército de Ferrum.”

Tras pronunciar este nombre se acordó. Él debía ser el encargado de cumplir su misión, puesto que era el único que podía traerle de vuelta. Durante un momento se paró, pensativo. Después, tras morderse brevemente la uña del dedo índice, recorrió su tienda enérgicamente, recogiendo diferentes elementos y guardándolos en su bolsa.

“Ferrum, un lugar que parece estar condenado. Ya sonaron las ocho campanas. Parece que se acerca el final. Pero han llegado humanoz poderosos para impedirlo.

Quizás nos convenga ayudarles. Cuando terminemos con el kaoz, también podremos terminar con ellos…

Pero necesitamos ayuda. El que una vez fue apresado. El estandarte de todo lo que representa nuestro nuevo líder. La Beztia.”

El Ezkurridor se echó la mochila, ahora llena, por encima de los hombros. Él es el encargado de recorrer este camino. Él es el que tiene que hablar con los líderes de los clanes para liberarle. Debe hacerlo mientras Orkenheimer evita que el kaoz se extienda por Ferrum de manera incontrolable.

“FLYBOYZ O BEAZT HUNTERZ, EZPERADME. NOZ VEMOZ AHORA MIZMO. VOY PARA ALLÁ”.

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