Muerte en las calles, Ciclo 1 - El Ezkurridor - Capítulo Extra:

Muerte en las calles - Ciclo 1

¡ME HAN ROBADO MI BEZTIA!


La cabeza me retumba como un tambor de guerra reventado. No veo claro. Todo se mueve en sacudidas, como un kamión enloquecido por un campo de escombros.

Intento levantarme, pero me vuelvo a caer. ¡Malditaz sea! ¡ME ROBARON MI BEZTIA!

—¡DOKTORK! —gruño, agarrándome a una mesa llena de herramientas ensangrentadas—. ¿¡DÓNDE ESTÁ MI BEZTIA!?

El Doktork Grapadora me observa con esa cara de saberlo todo y nada a la vez. Es un mekániko de los listos, esos que creen que el zerebro lo es todo. Pero yo… ¡YO SOY EL EZKURRIDOR! Yo no necesito pensar, yo HAGO.

—Tsk, tsk, jefe… —Grapadora chasquea la lengua mientras ajusta un brazo bióniko lleno de sierras—. No’z dieron con todo. Te dejazte ver mu chulo, eh. La Beztia zuel’tó un par de kabezazos, pero al final…

Se encoge de hombros.

—Se lo llevaron.

GRRRRRRRRRRRRRAAAAAAGH!!!

Lanzo una patada contra una pila de chatarra y la hago volar por la cueva. ¿¡CÓMO QUE SE LO LLEVARON!?

—¡EZTA VEZ ERA VERDADERA! —gruño, llevándome las manos a la cabeza, que todavía me da vueltas—. ¡ERA LA BEZTIA DE VERDAD, NO UNA SOMBRA, NO UNA MIERDA DE EZO! ¡ERA ÉL!

Pero no lo fue. No como debería haber sido.

El cubete brilló. Se abrió. Y él salió.

Pero no era completo. No tenía la mente… tenía la rabia, pero no la voluntad. Era una cosa que aplastaba y mordía, pero no dirigía.

No era nuestro jefe.

Y antes de que pudiéramos hacerlo bien, el cubete volvió a tragarlo.

¡¿¡QUIÉN SE CREE ESE ROBÓ-KANALLA PARA ROBARME MI BEZTIA!?!

—¡GRAPADORA! —le agarro del chaleko de cuero y metal y lo sacudo—. ¡DIME KE PUEDO HACER! ¡DIME KE PUEDO RECUPERARLO!

El Doktork me observa. Luego, con una garra de su brazo, me aparta con un empujón.

—Ehhh… Jefe, jefe… No eztés tan malhumorao, eh. —Se rasca la cabeza con su herramienta—. La pregunta no es si lo vamo’ a recuperar. La pregunta es…

Me mira a los ojos.

Y dice con una gran sonrisa:

—¿¡Cómo lo vamo’ a mejorar!?

Me detengo.

Mi cabeza sigue doliendo, pero mis puños dejan de temblar de rabia y empiezan a hacerlo de anticipación.

—¿"Mejorar"…?

—Jejeje. Sí, jefe. ¿Y zi el problema no ez ke no teníamos la Beztia? ¿Zi no ke la Beztia no era lo bastante grande?

Empiezo a sonreír.

Y el Doktork Grapadora me muestra un plan. Un plan con mucha, mucha zerradura. Destapa la camilla, se muestra el nuevo Orko que ha creado, una amalgama de bestia Orkoide y Makinakas.

—Aquí tienes a Orkenheimer!!

Tras esto, con una mueca de jubilo, se me nubla la vista... me hundo en la oscuridad... mientras Oigo al Doktork Grapadora de fondo, dando la alarma...

-¿He muerto? ¡LOZ PUTOZ COJONEZ!

Muerte en las calles, Ciclo 1 - El Ezkurridor - Capítulo 5:

Muerte en las calles - Ciclo 1

El fin de una era – WAAAGH


En la tienda del Doktork Grapadora, sobre dos mesas metálicas lo suficientemente robustas para aguantar el peso de un Warbozz con sus implantes biónicos cada una, yacían dos pieles verdes en estado de coma inducido. El Doktork, tras una serie de acciones temerarias por parte de El Ezkurridor, había comenzado los preparativos para la reelección.

Pero había llegado todo muy pronto. El Ezkurridor no tenía que haber hecho las cosas así, y su juicio, nublado por el ansia de grandeza y las historias de los antiguos contadas por los Matazanoz, habían transformado lo que al principio era un líder innato, en un contendiente parejo a la locura de Don Qijorkte.

Es por eso que, durante el último mes, el Doktork había sedado y empezado a modificar al chiko más valeroso y fuerte de todos los hombres de armas del campamento. Puede que fuera lo mejor para los pieles verdes. Es cierto que tampoco era el hombre más brillante, y podía tener, en ocasiones, ideas compulsivas y obsesivas por todo aquello que explotase. Pero llegados a este punto era mejor opción que lo que quedaba del antiguo líder.

Llegados a este punto, todos eran conscientes del incidente causado por el Orko que Ve. O, mejor dicho, el robot manipulador Alaztor, que se hizo pasar por el líder del klan de los chamanes con el objetivo de recuperar un kubito que al parecer era muy importante. Pues resulta que, en la última batalla en la que participaron los orkos, El Ezkurridor decidió unirse en alianza con Alaztor y su colega el Retorzido, contra loz humanoz y loz humanoz kon pinxoz.

No todos los pactos que se hicieron en esa pelea fueron ortodoxos, puesto que, sin lógica alguna, un hombre con túnika se dedicó a aparecer y desaparecer del campo de batalla disparando a todo el mundo, tanto aliados como enemigos (sea lo que sea lo que eso signifique para ese señor), dejando casi ilesos a los pieles verdes en el camino.

Pese a lo que cabría esperar, ya que Alaztor había manipulado al Ezkurridor y su ejército en un pasado, en esta ocasión, sorprendentemente se mantuvo fiel a su palabra, y los robotz asediaron el terreno en paralelo a los orkos, que en cierto momento tuvieron que retroceder al punto de donde habían venido porque llegaron unoz humanoz gordoz.

Dos hechos sucedieron que significaron muchísimo para los fúngicos:

  • El Tronxamulaz, tal y como le indicó el Doktork Grapadora, activó el cubo que contenía a La Beztia, liberándole y con él todo su potencial violento, para que redujera considerablemente las fuerzas de la tropa de gordoz.
  • Los meganobz, inspirados por la reaparición de una leyenda, asestaron los golpes de gracia necesarios al grupo de humanoz, demostrando así la valía de los pieles verdes tras tiempos tormentosos de derrotas y desesperación.

Tras esto, el cubo pitó, y La Beztia quedó encubada de nuevo.

En el otro lado del campo de batalla, y esto fue lo que hizo que Doktork Grapadora tuviera que acelerar sus procesos de “reliderificación” (ORK – humano. Crear un orko más poderoso que el líder actual para que se batan en duelo y el orko nuevo tome el poder a cambio del antiguo), en los últimos compases de la batalla y cuando todo parecía decidido, El Ezkurridor tomó una acción valerosa pero temeraria que le dejó fuera de combate permanentemente.

Algún tiempo atrás, el líder verde había conseguido la moto de su archienemigo, Valentín O’Rossi. El Doktork había conseguido acomodarla para que el piel verde pudiera utilizarla, pero toda acción conlleva su riesgo. Siendo consciente de esto, y en un momento de suerte proporcionado por Gorko y Morko, El Ezkurridor cargó con la moto contra un fantasmiko pinxudo, dejándolo fuera de combate. El problema fue que la poderosa y calva cabeza verde del Warbozz chocó fuertemente contra el suelo, y cuando se levantó, sus pupilas habían desaparecido de dentro de las cuencas de sus ojos.

En un arrebato de noradrenalina, inconsciencia, temeridad, pasión y traumatismo craneoencefálico grave (HUMANO – ork. Una oztia bien dá en la kabeza), El Ezkurridor cargó contra un tanke kon pinxoz que cubría a unoz humanoz. Con ayuda del hombre de túnika (que se unió a la pelea seguramente a raíz de la diversión que le iba a proporcionar, y que efectivamente le proporcionó), además de la protección inigualable del Ezkurrío, consiguió dejar a todo ese grupo fuera de combate, no sin antes recibir algún golpe en la cabeza que no hizo más que agravar su situación intracraneal (HUMANO – ork. Dentro de la kabeza).

La era del Ezkurridor ha terminado

La era en la que El Ezkurridor lideraba a los orkos ha concluido, y un nuevo líder se levanta gracias a la intervención del Doktork Grapadora.

Orkenheimer despierta. La Beztia resurgirá. ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAGH!

La Vidriera.

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