El último trabajo de Temure

Muerte en las calles - Ciclo 1

EL ÚLTIMO TRABAJO DE TEMURE

Llevo días sin apartarme de mi laboratorio. Días sin descanso.

Las conexiones se entrelazan en patrones que no comprendo, pero mis manos, guiadas por la voz, trabajan sin error. Sigo cada instrucción. Cada soldadura, cada circuito, cada filamento de esta cosa que ahora yace ante mí, pulsando suavemente con un brillo antinatural.

Pero no lo entiendo.

No lo comprendo.

Soy más que la carne. Dejé atrás las emociones humanas, trascendí, como dictan las escrituras del Omnissiah. Y sin embargo… algo dentro de mí se retuerce.

Miedo.

Algo ilógico. Algo ajeno.

La voz me urge. Conéctate.

Dudo.

No debería dudar. El Omnissiah es el conocimiento absoluto. Su designio es claro, su voluntad perfecta.

Entonces, me conecto.

Un estallido de información me invade. Pero no es conocimiento. No es iluminación.

Es… visión.

Un océano de carne y metal entrelazados en una marea viva.

Un pulso negro que se expande, un corazón latente en el vacío.

Las estrellas se apagan.

Los dioses ríen.

Y veo… veo lo que hay más allá.

Pero no debería haber algo más allá.

Siento mi código romperse, mi mente quebrantarse.

Soy devorado desde dentro.

Un chasquido.

Un estallido.

Un brillo.

Y Temure deja de existir.


Desde las sombras, la risa resuena en las entrañas del laboratorio.

Una risa grave, mecánica, antigua y cruel.

La figura que se alza de los restos lleva mi forma, pero no soy yo.

Ya no.

Soy Vashtorr.

Es hora de tomar las riendas.

Es hora de abrir el corazón de Ferrum.

El Falso Temure camina con paso seguro, sus movimientos son perfectos, precisos. La barcaza de los Ángeles Sangrientos se abre a su paso.

Su destino es claro.

El Generador de Ferrum.

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